Se observan todavía actitudes discriminatorias hacia las mujeres: Emma Saldaña.

Se llevó a cabo una reunión ejecutiva con secretarias, secretarios, y personal directivo de las áreas de recursos humanos del Gobierno del Estado, como parte del cierre de la jornada de capacitación que se realizó, a fin de fortalecer las habilidades del funcionariado público, para detectar conductas de acoso y hostigamiento sexual en el ambiente laboral.

Se busca prevenir, atender, sancionar y erradicar el hostigamiento y acoso sexual, al interior de la administración pública estatal, del primero al 5 de octubre, señaló Emma Saldaña Lobera, directora del Instituto Chihuahuense de las Mujeres (ICHMUJERES).

Informó que en todos los ámbitos se observan todavía actitudes discriminatorias hacia las mujeres, y el espacio laboral no es una excepción. “En ocasiones de manera sutil y velada, y en otras de forma abrupta, la violencia laboral está presente, y como en la mayoría de los casos, las que más la sufrimos somos las mujeres”.

Al dar a conocer que el acoso y hostigamiento sexual son dos de las formas que adopta la violencia laboral, indicó que se trata de una práctica que genera un ambiente de estrés, que inhibe el crecimiento laboral de las mujeres, así como su desempeño, además de que dificulta las relaciones verticales y horizontales y lastima la dignidad y salud emocional de la persona agredida, comentó.

Según estudio elaborado por la dependencia estatal, dos de cada diez mujeres refieren haber sufrido eventos de este tipo, aunque algunas de ellas no identifican claramente el hostigamiento y el acoso, excepto cuando éste implica una invitación o presión expresa para las relaciones sexuales.

Saldaña explicó que los comentarios humillantes, insinuaciones, bromas sexuales y conductas sexuales no recíprocas, no son ubicadas por las mujeres como acoso o en su caso, hostigamiento, aunque de hecho sí lo son.

“Esto nos habla de la necesidad de ampliar la cobertura en sensibilización, tanto para mujeres como para hombres, y hacerla recurrente, de manera que los mensajes permeen continuamente en toda la estructura. Sobre todo, dijo, se debe insistir en la instrumentación de sanciones claras para los casos de hostigamiento y acoso laboral y sexual”, concluyó.

Asimismo, Sonia Frías, quien impartió una conferencia y dio a conocer estadísticas de encuestas realizadas durante los cinco talleres que abordaron temas de hostigamiento, acoso sexual y violencia laboral, que se aplicaron a un total de 147 personas de las diferentes dependencias estatales, y en las cuales el 27% manifestó haber sido objeto de hostigamiento, acoso sexual y/o violencia laboral.

El 44.8% de quienes participaron, dijo haber sido víctima de pláticas, comentarios o bromas ofensivas relacionadas con el sexo; el 29.9% ha sido objeto de comentarios sexistas que menosprecian a las mujeres; al 24% se le ha involucrado en comentarios ofensivos como que “las mujeres no deben trabajar”; el 11.6% de las personas han sido ignoradas o no han sido tomadas en cuenta por su sexo.

El 15.9% ha escuchado comentarios sexistas que menosprecian a los hombres; el 7.6% ha sido ofendido/a por ser hombre o mujer y el 4.2% ha comentado que obtuvo logros o ascensos porque tuvo relaciones con un superior.

La ponente, expresó que estas conductas prevalecen en todos los ambientes, sin embargo, son minimizadas y normalizadas, por lo tanto, muchas mujeres no acuden a denunciar, ya que piensan que no va a pasar nada.

“Se trata de manifestaciones de desigualdad de género y discriminación, ya que una conducta de acoso sexual puede derivar también en un acto de violencia laboral, y ambos son delitos que deben denunciarse, porque pueden ser sancionados, sobre todo cuando el agresor tiene un cargo público”, apuntó Sonia Frías.

Indicó que otros casos de violencia laboral se presentan cuando las personas se sienten excluidas de la participación en la toma de decisiones, sobre todo las mujeres, por considerarse que no tienen las mismas habilidades que los hombres.

La especialista en temáticas de violencia de género, expuso que el hostigamiento y el acoso sexual, son comportamientos que llevan un componente de género, que viola, deroga, degrada o humilla a una persona. “No es simplemente una consecuencia de las relaciones de poder en las organizaciones (acoso laboral), sino que está conectado con un sistema de estratificación de género (acoso sexual)”, abundó Frías.

El hostigamiento laboral, o “mobbing”, no siempre tiene un componente de género, sino que se trata de conductas, acciones, o expresiones que conllevan falta de respeto y hostilidad, y que tienen como objetivo, dañar y menoscabar las capacidades laborales de las víctimas.